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Jorge Campos o la alegría….

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El alegre Jorge Campos

El alegre Jorge Campos

Jorge Campos Navarrete (Acapulco 1968) marcó una época en el futbol mexicano, una era colorida y alegre que entusiasmó a niños de todas las edades con la posición menos glamourosa de la cancha: la de portero, guardagujas de la gloria y la tragedia. Campos legó a la banca a toda una generación de porteros serios y responsables (Félix Fernández, Nicolás Navarro, Adolfo Ríos y el mismo Oswaldo Sánchez –que tuvo que esperar una eternidad para hacerse de la titularidad en la selección nacional) que observaban los mundiales y los torneos internacionales comiéndose las uñas en el banco; reinventó los límites del área y pintó de colores chillantes el frac sobrio del guardameta promedio. Campos fue parte de una generación de jugadores carismáticos y corajudos (Bernal, Galindo, Coyote, Ramírez, Blanco, Hernández, Sánchez, Hermosillo, Borghetti, Arellano, et. al.) que contrastan con el vedettismo metrosexual de las  generaciones subsiguientes, la de Rafa Márquez y Pável Pardo, la de  Giovanni y Ochoa, que cargan cosmetiqueras y revistas de belleza para señoras. Jorge practicaba una multifuncionalidad radical: pasaba del vértigo del área ajena a la responsabilidad de la propia, con agilidad y fiereza, con la picardía y la audacia necesarias para poner al estadio de pie y al borde del ataque a su entrenador. Debutó en 1988 con los Pumas de la UNAM y fue pieza clave en la obtención del título en la temporada 90-91, que significó la consagración de una camada dorada que incluía además de a Jorge Campos, a canteranos de la talla de Luis García, Alberto García Aspe y Claudio Suárez, hombres que habrían de convertirse en la base de las carismáticas selecciones nacionales de la década de los noventa: las que ponían la Copa América de cabeza y derrotaban a los Estados Unidos con puntualidad inglesa.  Jorge fue un acólito de René Higuita, pero mejorado, tan colorido pero más sano –a el Loco le gustaban las malas compañías con metralleta, Campos no pasa de la farándula mierdera de Televisa y Tv Azteca: que es nociva pero no asesina; el gol fue un padre cariñoso y estricto para Jorge, lo prodigaba con alegrías y piruetas y lo condenaba a la soledad húmeda de la hierba… 

Jorge le puso sabor a Nike

Jorge le puso sabor a Nike

Jorge es una figura mítica que el cristal de la infancia acentúa, pero es sin duda, el jugador más simpático en la historia del futbol mexicano, lejos de la vulgaridad ofensiva de Cuahtémoc Blanco y la pedantería recalcitrante de Hugo Sánchez. No tiene el aura de santo que adorna la cabeza de Javier Hernández y no se ha ganado el desprecio de su gremio como lo hiciera Luis García a base de groserías y diatribas clasistas. Sólo Luis Hernández se sienta a su lado en el monte de los intocables. Nunca jugó en América ni entregó la bandera, Jorge es un paladín de la azul y oro, como Beltrán, como Verón y como tantos otros que no son tan gloriosos. Cuando Campos dejó el futbol, murió en nosotros -en los que crecimos con él- el niño que a sus anchas nos habitaba… Después de Jorge no hubo nada…. ahh bueno, sí, un pelón, que a votar por Calderón nos invitaba…

Equipazo

Ídolo

Un video que resume su trayectoria:

Jorge y Ponchito: dos hombres floridos:

Jorge opina después de vencer al América en la 90-91:

Lance divino

Lance divino

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Written by Los hijos de Bora

junio 30, 2012 a 12:06 pm

Publicado en Pumas

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